Los primeros 1.000 días de vida, desde el embarazo hasta los dos años. Son una etapa única y decisiva. En este periodo se sientan las bases de la salud, el desarrollo y los hábitos que acompañarán a tu hijo durante toda su vida.
Especialmente el periodo que abarca desde el embarazo hasta antes del primer año de vida es una etapa crítica, en la que pueden prevenirse muchas enfermedades bucodentales y acompañar de forma respetuosa el correcto desarrollo de encías, dientes y estructuras orales.
Se recomienda realizar la primera visita desde el embarazo o, en cualquier caso, antes de la erupción del primer diente. Cuanto antes se inicie el acompañamiento con información y asesoramiento adaptado a cada etapa, más sencillo será prevenir problemas y construir una relación de confianza entre el niño, su familia y el odontopediatra.
Si. La odontopediatría es, ante todo, preventiva. En estas primeras visitas evaluamos encías, frenillos, lengua, hábitos orales y el desarrollo de las estructuras orales, incluso antes de que aparezcan los dientes.
Tras la iniciación dental, el seguimiento permite detectar de forma temprana problemas que no siempre son visibles en casa, evitando tratamientos más complejos en el futuro.
No. La primera visita es suave, breve y completamente adaptada a la edad del niño.
El odontopediatra es el profesional idóneo para esta etapa. Nuestro objetivo es que el niño se sienta seguro y tranquilo, y que asocie la consulta dental con una experiencia positiva. La Dra. Jenny Abanto cuenta con más de 20 años de experiencia clínica en odontopediatría y odontología para bebés.
Durante la primera consulta:
Sí. En bebés y niños pequeños, la presencia de los padres es fundamental para que el niño se sienta acompañado y seguro. En niños mayores, la presencia de los padres se valora según sus preferencias y las necesidades emocionales del niño.
Sí. Todos los bebés tienen frenillo lingual, pero en algunos casos puede ser corto y afectar funciones como la lactancia materna, la deglución, la masticación, la respiración o el habla. No todos los casos requieren cirugía; por ello, es fundamental un diagnóstico preciso y un abordaje transdisciplinario.
Sí. Los dientes de leche son esenciales para la masticación, el habla, el desarrollo de la musculatura oral y la correcta posición de los futuros dientes definitivos, además de influir en la estética, autoestima y la calidad de vida del niño.
Si. La caries dental es una enfermedad frecuente, pero totalmente prevenible. La odontopediatría temprana, especialmente antes del primer año de vida, es clave para prevenir caries y otras enfermedades crónicas mediante educación, prevención y seguimiento individualizado.
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Sí. Las revisiones tempranas permiten detectar alteraciones en el desarrollo y establecer un plan de seguimiento o tratamiento adecuado.
Si. Las revisiones tempranas permiten detectar alteraciones en el desarrollo y establecer un plan de seguimiento o tratamiento adecuado.
No. Los tratamientos se realizan bajo la filosofía de mínima invasión, reduciendo ansiedad y molestias.
Cuando son necesarios procedimientos más complejos, el uso adecuado de anestesia local garantiza una experiencia sin dolor.
El odontopediatra es el profesional idóneo para realizar estos tratamientos y guiar positivamente el comportamiento del niño.
Cada niño tiene su propio ritmo. Respetamos su desarrollo emocional y cognitivo, y tomamos decisiones basadas en riesgos y beneficios. En algunos casos, la consulta se centra únicamente en adaptación y educación, sin forzar ninguna situación.
La frecuencia de las visitas se establece de forma individualizada, según el riesgo de caries y las necesidades específicas de cada niño.
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